El arte de la conversación no ha muerto

20 diciembre 2009

- Güey, no mames, llevas más de dos meses sin actualizar tu blog. A ver si ya le escribes algo, ¿no?

- No he podido. He estado muy ocupado.

- ¿Haciendo qué? No seas huevón, aunque sea una entrada de algo, lo que sea.

- Cosas. He estado haciendo cosas.

- ¿Qué cosas? Bueno, pues aunque sea eso cuenta, lo que estás haciendo, no sé. 

- Para qué. Además ya casi nadie entra al blog, ni comenta, yo mismo ya ni lo veo ni le cambio las cosas de la barra lateral.

- Pues nadie entra ni comenta porque no te van a estar esperando dos meses a ver a qué pinches horas se te ocurre escribir algo.

- Pues no sé. A ver, sugiere un tema o algo.

- No sé, pues lo que sea. Sugiere un libro, recomienda un disco, comenta una película. Supongo que has leído, ido al cine, escuchado música.

- Sí, eso sí. He ido mucho al cine, he escuchado música. He leído mucho también. No todo ha sido literatura pero hay por lo menos un par de libros imperdibles. Tal vez podría empezar por ahí.

- Ahí está, ahí lo tienes. Podrías empezar por ahí y entonces a lo mejor recuperas algo de público.

- No sé. Ya me dan algo de hueva los blogs. Ya ni me meto a los otros blogs que leía y comentaba. Todos son puros güeyes desesperados por llamar la atención, eso sí, nunca serán como los exhibicionistas de Facebook.

- ¿Qué traes ahora contra Facebook? Yo tengo Facebook.

- Ya sé. Todo mundo o casi todo mundo tiene uno. Está bien, tengo buenos amigos que tienen su perfil pero no es lo mío. Abrí mi cuenta y fue una hueva, nunca le entendí bien, me abrumaba y mientras más lo usaba más me daba cuenta que no quería tenerlo.

- ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo?

- No sé. Se me hace demasiado exponer la propia vida así. Se sale de control. Ya sé que tiene candados para la privacidad y eso pero de todos modos algo se cuela. No me preocupa que un secuestrador se meta a mi Facebook y saque información de ahí, me preocupa lo superficial que uno se ve, lo ordinario, lo vulgar. Lo expuesto que quedas.

- No lo creo. Hay perfiles que valen mucho la pena, recomiendan libros, páginas de internet, blogs, discos, poemas. Uno pone lo que quiere poner. Si eso ves en tu Facebook tal vez sea porque sí eres así.

- Sí, ya sé. No sé. No lo puedo explicar, qué quieres que te diga. Tal vez sólo soy yo. A mí me parece que está mal. Me parece de mal gusto. Me parece idiota. Sordo.

- Bueno, pues ahí está. Otra buena razón para que regreses al blog. Si no te gustó Facebook pues algo le harás al tiempo que pasabas ahí.

- La verdad entraba poco, te digo, nunca le entendí bien. Pero en cualquier caso tal vez sea una buena oportunidad para regresar al blog. Antes de que acabe el año postear un par de cosas. Recomendaría, así para empezar, el disco de Silversun Pickups, el Swoon. Está muy bueno, me gusta la guitarra y la voz del tío. Además tienen una bajista súper sexy, las bandas con chavas bajistas siempre son buenas. Discos viejitos, he estado escuchando mucho el Bossanova, de Pixies. Ah, mira, también tienen bajista mujer. Por cierto, vi en el cine el documental que salió hace poco, el LoudQUIETLoud, está bien chido, hay una parte en la que Kim Deal sale con las puntas de los dedos ampolladas y sangrantes, ¡Rock & Roll, dude!

- Ajá.

- Luego hablaría de la película de los Coen, la de A Serious Man, si te gustan los Coen, la vas a amar. La de Almodóvar se me hizo fabulosa, me gustó muchísimo la parte en la que sale la canción de Cat Power, Werewolf. Es una excelente rola, evocadora, melancólica y desesperada, un poco en el tono de la película. Además la Penélope, ufff, qué bárbara.

- Bueno, pues a ver si aunque sea escribes eso.

- A ver, tengo muchas cosas que hacer, estoy muy ocupado.

- No mames.

Carta

12 octubre 2009

De un cajón saqué un montón de papeles amarillentos, papeles que ni siquiera sabía que estaban ahí. Pura basura, pensé. A mí qué me importan los papeles de los que vivían aquí antes. Me entregaron el departamento limpio y nunca había abierto el único cajón de ese escritorio desvencijado. Le insistí a la agente de bienes raíces que se lo llevara pero me dijo que la dueña del departamento dispuso que todos los muebles se quedaran en su lugar. No iba a discutirle. Después de todo, era un gran trato. Por lo que pagaba, tenía un departamento cerca de mi trabajo, amueblado y que por las tardes recibía la tibia luz del atardecer. Por esa cantidad y en esa zona de la ciudad, sólo se podía a aspirar a un cuarto oscuro, húmedo y maloliente. No iba a discutir la presencia de un escritorio feo y viejo, bien podíamos estar los dos juntos. De entre todos los papeles, había una carta dirigida a una persona que se llamaba igual que yo.

Querido Julián:

Espero que al leer estas líneas te encuentres muy bien. Qué lugar común para iniciar una carta, debes estar pensando. La verdad es que no pude pensar en nada mejor. Muchas cosas pasan por mi cabeza en este momento y no tengo la calma ni el temple para siquiera intentar darles orden. Ya encontrar el ánimo para escribirte ha sido un gran esfuerzo para mí. Tantas veces pensé y pensé en escribirte y en decirte tantas cosas y cuando por fin me resuelvo, me encuentro repitiendo las mismas fórmulas vacías y bobas que encuentro en todos lados, las que siempre critico, las que en una época criticábamos juntos. Pero ese tiempo me parece tan lejano ahora, tan hundido en el tiempo, imposible de rescatar. Con tristeza reconozco que ese tiempo jamás volverá y que el que queda por delante tal vez nunca sea tan bueno como el que tuvimos.

En qué momento perdimos la brújula. En qué momento nuestros caminos definitivamente se bifurcaron. En qué momento cada uno jaló para su lado. Son los últimos meses (tal vez todo el año) los que me han parecido los más sordos, los más grises, los más tristes, los más abandonados. ¿Y sabes por qué? Porque ingenuamente pensaba que algún día volveríamos a lo que teníamos, guardaba la secreta esperanza de que regresaras, de que voltearas a verme, de que me hicieras caso, que me escucharas, de que te ilusionara verme. En cambio ahora estás tan ocupado en tus asuntos, tan ausente, tan retraído, parece que ya nada te importa.

Se supone que no te diga nada de esto. Se supone que ahora no sea yo quien te reclame que estés haciendo otras cosas, se supone que te apoye, que no te agobie con mis preocupaciones. Como si no tuvieras ya suficiente en qué ocuparte, entonces vengo yo a reclamar atención… pero sé que nos debemos la franqueza y la honestidad y no puedo seguir fingiendo que no me importa que me ignores, que no me dediques ni una palabra, ni un pensamiento, ni una idea, ni nada. Hasta extraño tu neurosis, que a veces encuentro tan odiosa y tan exasperante. Extraño que no sea más tu descargo, tu manera de aliviarte de todas las presiones del mundo, de tus opiniones, de tus reflexiones, de todo lo que piensas. Extraño nuestra complicidad, extaño nuestro secretos, extraño todo lo que nos decimos cuando no hablamos y estamos callados. Extraño nuestra comunicación íntima, la que nadie conoce.

El último año lo he dedicado a ordenar todas tus cartas, tus fotos. Como si haciéndolo entonces pudiera mantener para siempre en mi memoria el recuerdo de los días plenos que pasamos juntos. La verdad es que tu recuerdo se desvanece cada día y por las noches, cuando sueño que estamos juntos y tu recuerdo me parece tan vivo, entonces me despierto sobresaltada y me doy cuenta que estoy sola, que jamás voltearás a verme y que nunca volveremos a bailar vals. 

Luego faltaba un pliego. En el tercero la carta continuaba y ahí la mujer daba un poco más de contexto a su historia. Hablaba de la esposa y de los hijos de Julián, decía que entendía que él quisiera regresar con ellos y hablaba de un problema que él había tenido en el trabajo  y que aparentemente había sido la causa del distanciamiento entre ellos. Decía que no importaba que nunca más se vieran, que nunca quiso destruir su hogar, pero que una mujer amaba sin importar qué. Luego abundaba en frases cursis y se despedía de él para siempre. Le anunciaba que dejaría de trabajar en la universidad (se entendía que el también trabajaba ahí) y que nunca la volvería a ver.

Mientras leía la carta, no dejaba de pensar en mi situación. Yo mismo era un adúltero y si tenía que vivir ahora en este lugar era porque mi esposa me había echado de la casa. La historia de la mujer me conmovió y mientras veía por la ventana pensaba en su historia y en por qué uno hace lo que hace cuando lo hace. Luego me recosté en la cama y dejé caer los pliegos al piso. Me quedé dormido.

Contra la diseminación del odio y la mentira por parte de un fanático

23 septiembre 2009

Esto es muy interesante pero ahora tengo poco tiempo para comentarlo en detalle. Pueden buscar la columna de Andrés Oppenheimer en la que discute el asunto, mientas tanto, apoyen la causa.

http://www.dropdobbs.com

El cieguito estereofónico o la crisis del ruido

19 septiembre 2009

En unos años, el Metro del DF ha sufrido muchos cambios. Recuerdo que antes en los mapas de todo el sistema había unas matrices en las que se veía el tiempo que tomaba ir de una estación a otra. Uno encontraba la estación de origen, la cruzaba con la estación destino y sabía cuántos minutos con cuántos segundos tomaba el viaje. Ahora ya no hay nada de eso. Están los mapas pero no la matriz de los tiempos de recorrido. Supongo que ya no se quieren comprometer. Además, el servicio es mucho más irregular ahora que en los tiempos en los que yo comencé a viajar en el metro, en la secundaria. Nunca se cumpliría el tiempo prometido. En fin. Cambios como esos ha habido muchos. Todos los días tomo el metro para ir a todos lados y los cambios son notables.

Por ejemplo, en mis tiempos de secundaria había varios personajes en el metro que ahora ya no están o ya no tienen su carácter único y especial. El caso más señalado es el del cieguito estereofónico. Este personaje cargaba una bocina que hacía las veces de acompañamiento, una especie de rudimentario karaoke, que utilizaba para cantar y ganarse la vida. Era único porque era ciego y aparte porque integró la tecnología a su trabajo en un tiempo en que los medios eran más bien los tradicionales; voz en pecho, ir ofreciendo productos de los más variados. Café Tacvba en su canción El metro, recoge algunos de los productos que en esos tiempos se ofertaban. Si uno se sube al metro ahora, verá que esos bienes ya casi no tienen distribución, por ejemplo, es dificilísimo, si no imposible, toparse con un vendedor de Paletón Corona.

Pero hablábamos del cieguito estereofónico y su equipo. Recuerdo que una de mis grandes preocupaciones respecto a la viabilidad de su modelo de negocio era que todas las ganancias las tendría que invertir en las pilas de la bocina y el micrófono. No obstante no tenía otros costos, no era muy buena idea tener que estar compre y compre pilas. Recuérdese que en ese tiempo no había pilas chinas ni piratas y que las que había eran caras (mercado cerrado). 

Por todo lo anterior, el cieguito estereofónico era un personaje singular. No digo que fuera el único cieguito pero sí era como un clan de cieguitos embarcados en esta idea innovadora, entonces todo eso podría ser un factor que finalmente influyera en el público al que se dirigían: tomando en cuenta el grado de inversión, vanguardia tecnológica y modernización que implicaba su trabajo, los pasajeros considerarían seriamente cooperar con uno o dos pesos. Por lo menos era mi caso. El cieguito estereofónico era posmoderno, un visionario, la vanguardia de su tiempo. 

El ruido provocado por el cieguito y su bocina nunca fue un factor en el que yo me detuviera a pensar. La bocina era mucho más ruidosa que la voz de un vendedor de encendedores pero no era una molestia escucharlo cantar desafinadamente porque de alguna manera, el cieguito era un artista, no un pedigüeño o vendedor ordinario. Utilizaba un instrumento especial y el ruido que hacía de alguna manera estaba justificado. El cieguito tenía cierto carisma.

Sin embargo, hoy el ruido del metro ha alcanzado niveles que me parecen nefastos. El ruido actual del metro es insoportable porque constituye una invasión, una intromisión grosera y desconsiderada a la vida de los usuarios. He teorizado muchas veces acerca del ruido de la ciudad, desafortunadamente, en este blog poco (o nada) ha quedado escrito, pero el hecho es que el ruido del metro en específico es absurdo.

Lo que ha pasado es que el modelo de cieguito estereofónico se ha multiplicado y ahora no sólo son los cieguitos sino prácticamente la totalidad de los vendedores los que utilizan una bocina para vender discos piratas. El otrora vendedor de agujas dejó ese producto y se cambió al negocio de la música y ahora José José, Marco Antonio Solís y hasta los éxitos del rock en español inundan los vagones. El volumen es escandaloso, es molesto y como he dicho afecta a los viajeros que no quieren saber nada de discos pirata. El problema no sería tan grave si los vendedores no se empeñaran en subir tanto el volumen. Parecen pensar que entre más alto, más oportunidad de vender sus porquerías. Lo mismo he visto en lugares en los que ponen una bocina gigante afuera de una tienda, ponen esa música horrible de banda o de Daddy Yankee y esperan que la gente entre. ¿Es que son imbéciles o qué? ¿A qué clase de genio de la mercadotecnia se le ocurrió tal pendejada? Hay un capítulo de The Simpsons en el que Homero intenta atraer más gente al boliche en el que trabaja disparando una escopeta. Si uno cree que no puede haber más estúpido que Homero, pues ahí están estos de ejemplo.

Pero el caso del metro es lo que quiero discutir. El metro, como espacio público, tomado, como muchas calles tomadas por traperos, viene viene, ambulantes. La invasión del espacio público, su privatización. Ya se ha hablado mucho de ese tema y es un síntoma de la debilidad de las instituciones, del gobierno, para proveer el orden que debe. Sin embargo, el caso de metro es doblemente traumático porque está el ruido como factor. El ruido que no deja pensar. El ruido que es necesario para no dejar escuchar nuestros propios pensamientos. Volveré al tema luego. Lo que quiero decir ahora es que no sé hasta que punto esta invasión de ruido en realidad es el reflejo de todas las otras frustraciones, desesperanzas, resentimientos y miedos que parecen instalarse ya en la sociedad mexicana. La lucha por la sobrevivencia. La crisis. Como si todo se pudiera olvidar nomás subiéndole el volumen a la bocina del ambulante. Como deseando que el ruido ahogue a todas las otras voces, a nuestra propia voz.  Asistimos a la perversión del modelo del cieguito estereofónico. Tal vez en el futuro escuchemos todo en mono.

“Las crisis económicas generan despolitización, desmovilización. La gente está muy ocupada resolviendo sus problemas, preocupada por la supervivencia. En ese sentido se acentúa cierta marginalidad política, de importamadrismo, la prioridad es la supervivencia, evitar la catástrofe, la miseria, encontrar empleo, conseguir dinero, salir de la pobreza.”  

Roger Bartra.

La entrevista completa aquí.

Una tira

12 septiembre 2009

Para balancear la amargura y clavadéz del post anterior, una divertida tira de Mafalda que me encontré. Además, ya saben que aquí puras contradicciones.  

Mafalda TV

Uno ya no tiene que esperar nada

12 septiembre 2009

En la tele pasan un comercial horrible. Intenté encontrarlo en YouTube para mostrarlo aquí pero no está. Tampoco en la página de la empresa en cuestión, que es un banco.

Se trata de un tío que está en la calle y ve a una chava que le gusta. Entonces el cuate, que podíamos ubicar en la categoría adultocontemporáneoesclavodelascorporacionesbuenaonditayuppie, piensa un minuto y va a su casa. Después hay varios cuadros en los que se ve que el sujeto cultiva una maceta durante algunas semanas (tal vez meses, no lo sabemos) y luego de prodigarle esfuerzo y dedicación, sale una flor. El hombre lleva la flor para entregársela a la mujer que vimos al principio del comercial pero antes de llegar ve que otro sujeto acaba de comprar una flor en un puesto y se la entrega a la chava antes que él. El hombre se queda con su flor entre las manos sin saber qué hacer. Luego una voz dice algo así como: Ya no tienes que esperar para obtener lo que deseas, con inversiones bancarias podrás tener tu dinero cuando lo quieras. Contrata tus inversiones llamando al…

A nadie debe sorprender la hipocresía o la artificialidad de los comerciales. Uno puede prender la tele en cualquier momento y ver un montón de gente que nada tiene que ver con las personas que uno ve en la calle, en el metro, en el cine, en un mercado, en donde sea. No pocos extranjeros me han dicho que les sorprende que los comerciales mexicanos muestren a personas que nada tienen que ver con el tipo físico del mexicano promedio. Los publicistas dicen que se trata de una cuestión de aspiraciones y de querer ser y que por eso usan esos modelos. A mí particularmente me parece deshonesto, estúpido y poco creativo que esta sea la principal herramienta que utilicen a la hora de vender sus productos; mostrar a una rubia que parece traída directamente de Estocolmo y verla bebiendo un yogurt me parece de un mal gusto supremo. Lejos de invitarme a adquirir el producto o servicio en cuestión, me produce repulsión y me da una mala imagen de la empresa. Pero bueno, parece que muy pocas personas comparten este punto de vista y que los publicistas tienen mucho éxito vendiendo sus productos mostrando a personas hermosas. Seguramente los comerciales seguirán siendo así y poco hay que hacer excepto desear que ya acaben y que uno pueda seguir viendo su programa. Sería bueno ver ideas verdaderamente ingeniosas y efectivas en las que el único recurso no sea un tío galán o una mujer guapa.

Pero en el caso del comercial que mencioné no es la desconexión entre los personajes y la realidad lo que me llamó la atención, sino la historia, el argumento en sí. El objetivo de los comerciales es comunicar de manera directa y clara los beneficios de tal o cual producto, por lo que provocar polémica no es una buena idea. Los comerciales deben asegurarse de ser asépticos, neutrales, de no dejar ambigüedades respecto de lo que quieren decir, no dejar lugar a malinterpretaciones que los hagan parecer como excesivamente avaros o ambiciosos, al final, deben reflejar los valores del establishment, no ir en contra de las ideas generalmente aceptadas como buenas y deseables.

Entonces, el hecho de que este comercial descorazone el esfuerzo del hombre, que aparece como romántico y bien intencionado, da un mensaje de incorrección política, de desprecio por el esfuerzo del hombre bueno y trabajador que se esmera por conquistar a la mujer a través de su gesto. No muestra que la mujer lo despreció (ella y él de hecho nunca interactúan) pero al final el resultado fue el mismo: se quedó sin la chica y su empeño de nada le valió.

Eso a un lado, lo que encuentro más nefasto del comercial es la defensa tácita que se hace de lo inmediato. La satisfacción instantánea que buscamos todos los días ha dejado aparte todas las otras cosas que no constituyen un disfrute inmediato sino un trabajo o una dedicación que al mismo tiempo, paso a paso, construya el espíritu. La paciencia, como valor, el trabajo, como virtud, son despreciados. La flor comprada en un puesto es mejor que aquella otra que uno cultivó; por la que se pagaron unos pesos es mejor que esa a la que uno le invirtió cariño y amor. En mi opinión, no hay punto de comparación, no se trata de la flor por la flor sino de todo lo que hay detrás. Y esta situación del comercial tiene sus paralelos en un montón de aspectos en la vida.

No pretendo adoctrinar ni mostrar una falsa indignación provocada por un vulgar comercial de tele. En el mundo hay otros problemas mucho más graves que un anuncio mostrando de manera ordinaria una situación que, en el fondo, me parece triste. Y  al final eso es, una situación que me parece triste, el desprecio por lo artesanal y la preferencia por lo masivo y tecnificado. La búsqueda de lo próximo y cercano en detrimento de lo otro que entraña amor y prudencia.

Cuando pienso en cosas como esta, siempre me acuerdo de una tira de Mafalda en la que Felipe se queja con amargura que la metralleta se inventó antes que la máquina de escribir y le dice a Mafalda que si no se le hace increíble que el hombre haya inventado cómo matar más rápido antes que cómo escribir más rápido. Después se ve a Felipe alejarse triste y desesperanzado. En el último panel Mafalda piensa algo así: Pobre Felipe, todavía no se acostumbra a que este mundo, es este mundo.

Bonus: Una All Access Antípoda y un libro, CD o DVD de su elección a quien encuentre esa tira y me la mande.

7 – 2

30 agosto 2009

Este domingo fuimos testigos de una de las demostraciones futbolísticas más contundentes de los últimos años. El América aplastó con toda autoridad al Toluca y le recetó siete espectaculares goles. El equipo mexiquense, que durante los últimos años ha demostrado una consistencia envidiable, esta tarde no fue rival para los de Coapa, que simplemente borraron de la cancha a los Diablos. Uno tras otro, los goles son reflejo de un equipo fuerte, dinámico, ordenado y sobre todo hambriento de la gloria que los últimos torneos ha correspondido a otros equipos y no a las poderosas Águilas.

Este duelo cerró la jornada 6 del Apertura 2009 y durante toda la semana levantó expectativas respecto a lo que pasaría en la cancha. El América venía jugando cada vez mejor luego de un inicio incierto (que conté en este post) y apenas la semana pasada había reafirmado su paternidad sobre el Cruz Azul (15 partidos de Liga sin victoria para ellos), por lo que el choque ante Toluca se adivinaba como un juego complicado y de pronóstico reservado. No bien comenzaba el partido, el América ya había propinado el primero con un disparo de fuera del área, cortesía de Pável Pardo. Lo que siguió fue una feria de goles que hizo explotar el júbilo de los fanáticos. Llegadas por el lado derecho, desbordes, contragolpes, desequilibrios, mano a mano y la semilla de lo que puede ser una de las sociedades más espectaculares de este deporte: Daniel “Rolfi” Montenegro – Salvador Cabañas.

Estaba exultante. Sólo en la sala de mi casa éramos cuatro y los gritos se escuchaban en todo el edificio. Terminó el primer tiempo y las Águilas ya ganaban 5 – 0. Un gol cada nueve minutos. Quién lo hubiera dicho, el América en 45 minutos había despedazado al Toluca. Ni Mancilla ni Sinha ni Cristante. Nadie. Todo fue de un solo lado.

La tímida respuesta del Toluca rápidamente fue sofocada por un espectacular gol de Montenegro y por el último tanto del partido, obra de Andrés Chitiva, quien sin duda es un buen tipo pero que tendrá que trabajar mucho más para aspirar a la titularidad. El séptimo de la tarde redondeó una de las actuaciones más prodigiosas que el América haya regalado a su afición en los últimos años, y de manera más amplia y generosa, como corresponde a un equipo grande, a todos los que disfrutan de futbol. Este es el América que todos, TODOS, incluso los que lo detestan, admítanlo, deseamos ver. 

Todos los equipos juegan finales contra el América. Algunos salvan sus torneos nada más ganando ese único partido y en los últimos años esa hambre de triunfo se había olvidado; ganarle al América llegó a representar muy poco, y en consecuencia, los equipos parecían poco animados para vencer al odiado rival. Si el América sigue jugando así, ese odio deportivo se puede recuperar y entonces todos recordaremos a qué sabe enfrentar a las Águilas. Me parece que sólo cosas buenas pueden salir de esto, tal vez hasta la competencia aumente su nivel y los beneficios lleguen hasta la Selección, que en los días por venir seguirá jugándose su pase al mundial del próximo año.   

En fin. No me pidan objetividad cuando hable del América. No lo puedo. Y en rigor nadie puede conducirse con serenidad cuando es su equipo el que está de por medio. Si fui muy duro en mi post de principios de mes, cuando critiqué a directivos, cuerpo técnico y jugadores, esta tarde no tengo sino halagos y frases en alabanza a todos los involucrados. Fans de Pumas, lo siento pero la verdad ni quién se acuerde de que por fin ganaron luego de cinco desastrosas jornadas, jajaja. Nos vemos en noviembre.

América   

Uno de running

24 agosto 2009

Llegada

 

Finalmente llegó el día y corrí el medio maratón que anuncié en esta entrada. Aquí una foto de mi llegada a la meta. Nótese la expresión del rostro; en ella se funde el dolor, el esfuerzo y la satisfacción de haber alcanzado la meta, todo al mismo tiempo. El año pasado por las mismas fechas corrí la misma distancia y esta vez mi tiempo fue mejor, no mucho mejor pero sí estuvo bien. Además, como dije, el objetivo era completar la distancia y retomar las carreras en las condiciones de la Ciudad de México, así que estoy satisfecho con lo que logré.

Aparte dejo mis mallas, que me han acarreado enormes críticas entre algunas de mis fans, pero el hecho es que son tremendamente cómodas y además muy adecuadas para correr a esas horas ingratas de la madrugada (la salida fue a las 7). Si bien es cierto que no hacía tanto frío, no me acabo de acostumbrar a las frescas mañanas capitalinas. Será porque allá donde vivía todos los días y a toda hora hacía mucho calor. Total que uno nunca está conforme.

Decía pues que mis mallas han levantado pasiones y alborotado seriamente la hormona de varias chicas. Por esa misma razón, sólo me permito usarlas en ocasiones especiales, no quiero andar por ahí arrancando los suspiros de las bellas corredoras que domingo a domingo participan con paso entusiasta en las carreras de ruta del DF.

Cumplido el objetivo, tal vez participe en una o dos carreras más durante septiembre: otro medio maratón y a lo mejor en el Tune Up. Tengo tiempo para decidirlo, mientras tanto descansaré esta semana.

En fin. Cuando decidí entrar a esta carrera todavía no sabía que ya estaría de fijo en el DF. Acabo de cumplir un mes por acá y todavía me siento un poco en una nebulosa. No obstante me he integrado bien a mi nueva rutina, una extraña sensación me acompaña todo el tiempo. No sé qué es exactamente ni a qué se deba pero de vez en vez me siento envuelto en una tristeza opaca que va conmigo en el trolebús mientras jugueteó con el boletito y trató de acordarme del juego que me enseñaste y que nos divertía porque éramos bobos, ingenuos y todo nos daba risa. Ya no me acuerdo cómo iba el juego, a lo mejor luego me dices.

En otras noticias, ya se me olvidó cómo se hace el nudo de la corbata.

Los Bastardos

18 agosto 2009

Amat Escalate es un cineasta autodidacta de Guanajuato. Recuerdo que cuando debutó, le leí una entrevista en la que decía que ignoraba muchos aspectos técnicos del cine. Decía que se supone que un guión debe tener una página por cada minuto que dura la película pero que su guión creo y apenas llegaba a 40, 60 hojas. Esa aproximación, tan fresca y tan honesta, me intrigó. No me decepcionó. Su película y sus recursos me parecieron brillantes.     

Como en su debut (Sangre, 2005), en Los Bastardos Escalante entrega una película arriesgada que escapa a la burda crítica social y que se construye de poderosas imágenes cinematográficas.

La película se ha anunciado como un retrato de la migración pero no es el tema fundamental del filme. Si este trabajo se exhibiera profusamente en EEUU, tal vez se convertiría en la bandera de aquellos que se oponen a la presencia de trabajadores mexicanos en ese país. Dirían que efectivamente los migrantes son salvajes delincuentes que perturban la paz de los locales. Criminales violentos. Me parece, que el hecho de usar estos personajes y su situación es la manera que tiene Escalante de encapsular la tensión creciente de la historia que quiere contar, pero de ninguna manera, como anuncia el póster de la película citando a la AFP, se trata de “una visión impactante de la migración”.

La frase puede ciertamente ser un instrumento publicitario, como en su tiempo le pasara a Batalla en el Cielo, el muy comentado segundo filme de Carlos Reygadas, cuyo póster anunciaba que era “la película más polémica del año”. En cualquier caso, me parece que la afirmación que se hace respecto de la película de Escalante es parcial, hueca y boba pues no habla sino de una parte del filme, el cual es mucho más amplio y explora temas complejos como la violencia, la frustración, el resentimiento, la incomunicación. El conflicto emocional, moral, ético de los personajes es mucho más complejo que su estatus de trabajadores indocumentados, que sin duda explica su situación, pero que no es más que la circunstancia en la que se recargan, se alivian, hierven sus tensiones, sus ideas

Los planos, los silencios y el hecho de usar actores no profesionales (como en Sangre y como también lo hace Reygadas) logra transmitir emociones poderosísimas. El clímax de la película es de una dureza cruda, absoluta, completa. Escalante logra desbordar su película de una manera intensa, energética y caótica, como en esas pantallas rojas y verdes al principio y al final, acompañadas de un estruendoso acorde de guitarra. La secuencia de la alberca también es de una tensión creciente y además de un tremendo humor debido a los breves diálogos que establecen los personajes. Igual que en Sangre, Escalante logra momentos cómicos que se funden bien en la construcción de la película. La misma secuencia inicial de Los Bastardos es larga y sirve de marco al resto de la película.

Parece que las películas de Reygadas y Escalante no caen bien entre cierto público. Les parecen pretenciosas y algunos ubican el estilo del primero como un homenaje excesivo a Tarkovsky. El hecho de que no usen actores profesionales tampoco agrada. Mi recomendación es que tengan paciencia. Hay algo de inmaterial en sus filmes que le hace justicia al cine.

Sweet troubled soul

18 agosto 2009

1.-

When I think of you

I know you are just a sweet troubled soul*

But when I think of myself

I think pretty much the same way

2.-

When the time comes

We will be thinking of ourselves

As two lonely soldiers

That were left behind

And no one will ever remember us

3.-

If you ever feel like dancing

Give me a call

Anytime

Anywhere

You know I still can’t dance

But this I promise you

I’ll try my best

4.-

Don’t hate me for doing this

After all, it is just me

Doing the same old stupid things

If you are on the drums

I’ll catch up with you

Just let me get my guitar

5.-

We will have to call our names

The cat in the window 

Its presence will always warm our bed

Before being hit by the lighting

 

* Sweet troubled soul – Stellastarr*

Pobre de mi blog

16 agosto 2009

He dejado mi blog en un terrible abandono. Tengo un post a la mitad que habla de Los Bastardos, la excelente película de Amat Escalante. Totalmente recomendable. Espero terminarlo pronto para animar a alguno de mis lectores a que la vea, antes de que la quiten.

Otra evidencia del abandono que padece mi blog es que no he actualizado la sección de mi lectura actual. Ya tiene casi dos meses que terminé el libro de Tabucchi y parece que sigo en la lectura. Me gustó mucho. El libro termina al principio del 2000 y a lo largo de él Tristano reflexiona sobre su situación personal, acerca de todo lo que pasó en Italia después del fin de la guerra y cuestiona quién realmente ganó. Todo esto en una atmósfera densa y pesada producto de la canícula y de la agonía y el delirio de nuestro héroe. Cuando lo terminé de leer, estaba en su apogeo el escándalo de las fotos de Berlusconi en su finca veraniega, ya saben, aquellas en la que aparecen las “belinas” y el ex primer ministro checo desnudo. Nueve años después de las reflexiones de Tristano, la política italiana parece más frívola y más superficial que lo que supusiera el agonizante Tristano en su tiempo. Muy recomendable.

La última vez que escribí en el blog, hablaba de mis dudas respecto a regresar o no al Estadio Azteca. Mañana, por una agradable casualidad, iré de nuevo al estadio a ver al América, pero no a la tribuna sino a palco. La novia de mi hermano nos invitó. De lujo. Sólo una vez he ido a un palco en el Azteca pero está será la primera que vea un partido de mi equipo. La semana pasada las poderosas águilas ganaron en su visita a Ciudad Juárez aunque no jugaron bien, esperemos que mañana ganen y jueguen mejor. Todos los que vamos a ir estamos entusiasmados. Esperemos que pueda contar aquí que nos divertimos y que el América ganó, mientras tanto, me voy a dormir porque mañana es mi último Long Run antes del Medio Maratón.

Águila que cae

4 agosto 2009

El domingo fui con mi hermano y mi papá al Estadio Azteca. Era el primer partido de la temporada en el estadio y había que estar ahí para apoyar al equipo en su juego contra el Morelia. En los últimos años, los fanáticos del América hemos sido objeto de burlas, mofas y escarnio como no se había visto en la historia del futbol. Los entusiastas de los otros clubs se han regodeado conforme transcurren los torneos y el América fracasa estrepitosamente. 

En uno de los campeonatos recientes, el América ocupó el indigno último lugar de la tabla general; la ignominia. Además, no ha calificado en los últimos (¿cuatro, cinco?) torneos a la liguilla (el torneo pasado el Indios de Ciudad Juárez se encargó de eliminar a las Chivas y con un gol de último minuto también le quitó un lugar al América). Pero eso no es lo peor, sino que el equipo ha tenido un desempeño tan malo que está en los últimos lugares de la tabla de porcentaje. Sabemos que el futbol mexicano tiene un curioso sistema de descenso que protege a los equipos grandes (y a sus dueños) de temporadas malas. Pero el América se ha empeñado de tal manera en la apatía y el desánimo que enfrenta la posibilidad real de ser enviado a la “liga de ascenso”, nuevo eufemismo dado a la Segunda División. 

En estas circunstancias, es difícil continuar apoyando al equipo. Me dirán que es en las malas cuando se conoce a los leales aficionados pero es que el desempeño del América ha sido tan pobre que hasta los más curtidos seguidores han renegado de su equipo y mentado infinidad de madres por el chato futbol que han mostrado sus jugadores, por la falta de imaginación y oficio de sus técnicos, y por la ineficacia y mediocridad de sus directivos.

El América, como equipo grande en tradiciones, historia y afición no puede estar en el basurero de la historia futbolística reciente, sin embargo, todos los que tienen que ver con la dirección del equipo se han empeñado en lanzarlo a ese lugar de oprobio. El América tiene una historia y una camiseta que honrar y respetar pero sus jugadores parecen complacidos en mancillar la playera que a los aficionados tanto nos duele. Los directivos están empeñados en entretenerse y divertirse con el club mientras les sale otro hueso en Televisa. Y los entrenadores que han pasado todos han sido un desastre y han traído a los más espectaculares troncos. 

En estas circunstancias, el sentido común recomendaba que uno se quedara en su casa, nada tenía uno que ir a hacer al estadio. Sin embargo, y debido a la fiebre de inicio de temporada, nos dejamos arrastrar hasta el profundo sur de la Ciudad de México para animar, echar porras, apoyar al equipo. Enfundados en nuestras respectivas playeras, partimos animosos al estadio, como en su tiempo habrán ido hambrientos los guerreros águila al encuentro de la tribu enemiga, dispuestos al sacrificio, a la gloria. 

Llegamos con bastante buen ánimo y nuestra primera sorpresa fue que nuestros boletos de Socio Águila estaban del lado donde estaba pegando sin misericordia el sol de las cuatro de la tarde. El detalle no menguó nuestro entusiasmo y de buen modo tomamos nuestro sitio, dispuestos a asistir al sacrificio en la piedra del sol de los Monarcas Morelia. Casi toda la parte de abajo estaba llena y nuestro lugar estaba a la izquierda de la portería que ocupó el América en el primer tiempo. La cancha estaba en inmejorables condiciones y el Estadio Azteca lucía imponente, ahí mismo en ese pasto se han jugado dos finales de Copa del Mundo, estábamos listos.

Lo que siguió después fue un desastre. Un jalón en el área (por segunda jornada consecutiva Ricardo Rojas regala un penalty) y el árbitro, bastante malito, marcó penalty. Ironías de la vida, Miguel Sabah no los sabe tirar con la selección pero qué tal con su  equipo. Ya teníamos el primero en la frente. Antes de terminar el segundo tiempo un balón parado al área se les va a todos y ya era el 0 – 2. Nos habían llevado los dos goles hasta nuestra alta presencia, en la portería en la que estábamos habían caído los dos. Ni la méndiga asoleada que nos metimos.

En el segundo tiempo el Morelia se dedicó a administrarse y el América, incapaz de generar llegada, apenas tuvo una de real peligro. Un penalty bien cobrado por Cabañas dejó el marcador final y la primera decepción de la temporada para los aficionados. No sé si volveré al estadio, el próximo juego en el Azteca es contra el Atlas. Lo que sí es que esta temporada no promete ser mucho mejor que la anterior. No quiero ser pesimista pero el equipo parece que seguirá recargándose en Ochoa y en Cabañas para hacer algo. El águila cae.    

Bonus: A todos mis lectores fanáticos de Pumas les dedico el siguiente video del partido del domingo pasado. Besitos.

La maligna y perversa mano con ojos de Televisa

31 julio 2009

He recibido algunos comentarios y me parece que en el post anterior se puede leer erróneamente que digo que no tiene caso abrir la competencia en algunos sectores de la economía porque nada cambiaría. Nada más alejado de la realidad y de mi intención al escribir la entrada anterior. Reflexionaba sobre la importancia del posicionamiento en el caso de los taxis del aeropuerto, porque parece ser que la razón por la que el Sitio 300 tiene más afluencia que la de sus competidores se debe a que en la mente del consumidor están muy fijos “los taxis amarillos del aeropuerto” y por eso poca gente se acerca a las taquillas de las otras dos empresas.

Al final del post ponía el ejemplo de Televisa y TV Azteca y sus estupidizantes programas para poner énfasis en la importancia del posicionamiento pero no para decir que nada cambiaría si se licitara una tercera cadena de televisión. En el Reforma de ayer, los editoriales de Jorge G. Castañeda y de Purificación Carpinteyro hablaban sobre los tres años que quedan al gobierno del presidente Calderón y de la necesidad de poner en el centro del debate la importancia de las inaplazables reformas que den competitividad a la economía mexicana. En el artículo de ella también se menciona la posibilidad de que el gobierno licite una tercera cadena nacional de televisión.

En donde trabajaba antes había un encantador, extraordinario y generoso señor que se llama Gregorio. Don Gregorio, entre otras cualidades, es un experto en temas futbolísticos. Pasamos horas interminables de ida y de regreso hablando y discutiendo sobre los resultados de nuestros equipos en la liga (él le va al Cruz Azul) y del desempeño de la selección mexicana. Vivimos con intensidad la parte final de la era Hugo Sánchez y toda la de Ericksson. Lamentamos los pésimos resultados de esos días y en medio de una conversación acerca de lo idiotas que son los comentaristas de ambas cadenas, Don Gregorio cuestionó que no hubiera una tercera cadena de televisión donde uno pudiera ver los partidos sin padecer la vulgaridad de la mano con ojos de Televisa ni las tonterías del comentarista Martinolli de la otra empresa.

Don Gregorio no tiene una gran instrucción pero su sabiduría en los temas de la vida es inabarcable. Y así casi sin quererlo había dado justo en el clavo en un tema fundamental para el país y su desarrollo democrático y económico.

Y es que me atrevería decir que de todos los monopolios y oligopolios del país, el que tal vez encuentre más resistencias para la apertura sea el de la televisión abierta. No porque los otros no vayan a ofrecer una feroz lucha para defender sus privilegios sino porque estos dos actores tienen en sus manos el gran poder moderno de los medios de comunicación. Tienen la gran fuerza de la pantalla. Tienen la gran herramienta de la manipulación, el engaño y la mentira.

Ejemplos de cómo TV Azteca ha usado las pantallas de sus “noticiaros” para sus fines particulares sobran. Dos recordados por ominosos son el de la toma violenta de las instalaciones del Canal 40 en el cerro del Chiquihuite y las calumnias e infamias dirigidas contra Alejandro Junco de la Vega, presidente del Grupo Reforma, respecto de un problema familiar (asunto que únicamente corresponde a la esfera de la vida privada de ese señor) relacionado con la propiedad de su empresa y que fue resuelto jurídicamente hace tiempo. 

Respecto al caso de Televisa, no hace falta pensar mucho sino únicamente ver una noche cualquiera el noticiario estelar de esa empresa para darse cuenta del obsceno y escandaloso maridaje de la televisora con el gobierno del Estado de México, cuyo titular, a fuerza de aparecer todas las noches como un político prodigioso y virtuoso, intenta zanjarse un camino que le permita aspirar a la candidatura presidencial del PRI en el 2012. También para comprobarlo ahí está el blog de José María Siles, en el que se ha documentado contundentemente cómo el gobierno del Edomex paga con dinero público las coberturas que hace Televisa de las giras internacionales de Peña Nieto.

¿Más pruebas? Ahí está también el libro de Jenaro Villamil en el que se documenta el absurdo gasto en imagen que ha hecho el gobierno mexiquense para asegurarse que las pantallas de Televisa sean ocupadas por el impecable copete de Peña Nieto. A Televisa no le gustó que la descubrieran en su apuesta, sólo recuérdese la virulenta respuesta en forma de desplegado en la que decía que no era cierto que la cobertura a las actividades del gobernador obedeciera a propósitos distintos al interés periodístico. Este argumento, a todas luces, es indefendible. Es obvia, y por eso más ofensiva, la alianza entre Peña Nieto, quien busca construirse una imagen, y Televisa, cuyos apetitos parecen no conocer saciedad y que busca mayores privilegios y la defensa de su coto.

Y de la “telebancada” que es el Partido Verde, bueno, de esa ya ni hablamos.

Denisse Dresser en alguna ocasión decía que estas bestias creadas y solapadas bajo el poder público se habían vuelto monstruos fuera del control de sus amos, como el monstruo que se vuelve contra el Dr. Frankenstein. Y así es. El poder que tienen las dos televisoras es tal que ningún político o partido podría pensar en siquiera enemistarse con ellas si no quiere que lo borren del mapa. El hecho de que estos actores acumulen tal influencia e impidan siquiera la discusión de la apertura en su sector, es signo inequívoco de su poder, un poder que está en contra del mejor interés de los mexicanos. Un poder transfigurado en una horrible, vulgar, deforme y corrupta mano con ojos que se ríe burlonamente de los mexicanos.

La falta de competitividad de la economía mexicana, el Sitio 300 y el posicionamiento

27 julio 2009

Llegué a la terminal 2 del aeropuerto de la Ciudad de México. Hace un año el ex canciller Jorge G. Castañeda se involucró en un incidente con los maleteros y los policías de la terminal 1 del aeropuerto cuando intentó llevar su equipaje en un carrito y sacarlo más allá del límite establecido. Esta anécdota sirvió a Castañeda y a varios observadores atentos en el país para discutir acerca de los aspectos particulares de la economía mexicana que no permiten que ésta sea moderna y competitiva.

La conservación artificial de empleos de los que se podría prescindir y la protección que se ofrece a los monopolios u oligopolios en el país, constituyen obstáculos que no ofrecen estímulos a las empresas para la innovación, la inversión, y el desarrollo de tecnología y equipo moderno. La consecuencia de todo esto es que la economía sea lenta y pesada, que no sea competitiva. El mantenimiento de estos privilegios indebidos lo único que provoca es que las tasas de crecimiento sean mediocres y que no se generen los empleos que demanda una población en constante expansión.

Entiendo que los maleteros o cualquier otro grupo pretenda la conservación de sus beneficios pues en eso va su empleo. Los trabajos cada día son más escasos y más vale cuidar el de uno. Pero la verdad es que este afán de protección laboral tiene un efecto contrario. Las condiciones artificiales en un mercado no permiten que la economía se desarrolle y genere empleos suficientes para todos. La disyuntiva entre mantener los empleos de los maleteros y perderlos para siempre si se sacan los carritos es falsa (además, uno debería poder decidir libremente cómo quiere cargar sus maletas sin que sea asunto de nadie si se las lleva en el lomo, en las manos, en carrito o como sea). No digo que la economía mexicana vaya dar el gran salto adelante si se deja que los carritos circulen libremente, pero la realidad es que el caso de los maleteros se reproduce en otros sectores de la economía fundamentales para el desarrollo.   

La política corporativista de los tiempos del partido único fue lo que provocó que todos los grupos que tuvieran algún interés en mantener un beneficio indebido se aglutinaran en torno al PRI. Así por ejemplo, es muy probable que en tiempos, el líder del sindicato de maleteros haya negociado con la cúpula del partido (además de sus propias prebendas) la concesión exclusiva para operar en el aeropuerto, a cambio de la fidelidad y sometimiento sindical al poder omnímodo del partido de Estado. Esta práctica generó algunas de las bestias más corruptas que conocemos (ver al respecto la fotogalería de Reforma en la que los líderes de sindicatos del país lucen costosos relojes). Así pues, el corporativismo y el mantenimiento de privilegios son en buena parte responsables del estanco en el que se encuentra la economía mexicana pues no han permitido que haya competencia en sectores estratégicos para el desarrollo. Quién sabe cuántos empleos más se estén perdiendo en aras de “proteger” los que ya hay.

Pero quería hablar del caso del aeropuerto y de otro servicio que igual que el de los maleteros fue en su tiempo reflejo del escenario nacional. Y es el caso del famoso Sitio 300, los taxis del aeropuerto que por mucho tiempo fueron los únicos autorizados para dar el servicio. Estos aguerridos muchachos incluso amenazaron con violencia y hubo por ahí un enfrentamiento entre policías federales y taxistas cuando se decidió la entrada de otras empresas de transporte terrestre. Defendieron con todo su indebido privilegio que seguramente, igual que en el caso de los maleteros, fue negociado con la cúpula del monolítico partido apéndice del gobierno. Así pues, durante muchos años uno no podía subirse a un taxi del aeropuerto que no fuera controlado por esta asociación. Si el servicio era malo, caro, ineficiente o los taxis olían a humedad pues ni modo, te aguantabas porque no había de otra.

Hoy ya hay varias empresas que dan el servicio y uno puede escoger libremente cuál taxi abordar. Pensaba en todo esto mientras esperaba que me recogieran y estuve un buen rato observando a todos los que tomaban un taxi. No sé exactamente cuáles sean las cifras de participación de mercado de cada empresa (no creo que esté disponible esa información) pero la gran mayoría de pasajeros abordaba taxis del Sitio 300. También observaba que la mayoría de los pasajeros eran señores que tenían ese gesto que tienen los señores que tienen una grave responsabilidad en los asuntos privados y públicos de México y que caminaban así como caminan esos señores con grandes responsabilidades en los asuntos de la empresa y el gobierno mexicanos, ya saben, el ceño fruncido, caminar rápido y hablar a gritos.

Veía como salían varios taxis por minuto del Sitio 300 y apenas uno o dos de las otras dos empresas y pensaba en por qué los otros no tenían la misma afluencia que el otrora monopólico proveedor. Se supone que esos señores usuarios están informados y saben de la polémica del Sitio 300, entonces, por qué no apoyar a las otras empresas y usar su servicio si los otros se opusieron tan rabiosamente a que uno pudiera tener la libertad de elegir en qué taxi montarse. ¿Por qué prefieren el Sitio 300? No había ninguna razón para que la gente se acercara a la taquilla del Sitio 300 y no a la de las otras dos, ahí estaban las tres para que uno eligiera la que fuera. Los precios son muy parecidos, los vehículos también. ¿Cuál es la razón para que no se repartan igualmente los pasajeros?

Puede ser que el servicio del Sitio 300 sea buenísimo y entonces la gente prefiera su servicio, o puede ser que la imagen del Sitio 300 esté muy bien posicionada y entonces el reflejo inmediato de quien busca un taxi sea acercarse inmediatamente a los taxis que le son familiares y que ha visto toda su vida y por eso ni pele a los otros. Esto significaría que el escándalo del Sitio 300 no afectó su imagen, o que tal vez la gente ni se enteró. En cualquier caso, lo importante es que uno pueda tener la libertad de elegir qué servicio usar. Pero pues ahí está su imagen posicionada.

Entonces, si se licitara una tercera cadena de televisión abierta y en ella se transmitieran programas igualmente aberrantes y enajenantes como los que actualmente transmiten Televisa y TV Azteca, con conductores igualmente estúpidos y vulgares, ¿la gente seguiría mirando Televisa y TV Azteca? El posicionamiento es todo.

En este blog no se discrimina

20 julio 2009

Me caga encontrarme con pendejos que dicen: ¿no estás muy joven para trabajar en eso que trabajas? Para empezar ni estoy tan joven. Otra cosa es que aparente menos edad de la que tengo. Me han calculado 23, 24, 25. Y además, qué chingados tiene que ver la edad con la capacidad que tenga uno para desempeñar su trabajo. ¿No se les hace de mal gusto? ¿No de alguna manera te están descalificando porque, según ellos, no es posible que un joven tenga tal o cual responsabilidad porque según sus prejuicios sólo alguien mayor debería tenerla? Por qué la gente se empeña en insultarlo a uno. Por qué uno tiene que portarse mamón para que entonces “lo respeten” o “lo tomen en serio”. ¿Por qué hay gente tan pendeja, Dios, y por qué me los encuentro?

Por qué la gente repite y repite algo tan ofensivo y denigrante como “como te ven, te tratan”. ¿No se dan cuenta de lo violento, ofensivo, grosero, discriminador, ignorante y retrógrado que suena eso? ¿Por qué he escuchado que padres se los dicen a sus hijos y entonces ellos crecen pensando que a los que se vean “gente bien” hay que considerarlos y a los que no hay que darles una patada en el culo? A los pobres, a los indígenas, a los diferentes. ¿Por qué hay gente tan pendeja? ¿Por qué? ¿Por qué nos inflingimos cotidianamente esta absurda y lacerante violencia? ¿Por qué México es en el fondo y en la superficie un país tan racista, clasista y discriminador? ¿De dónde nos vienen tantos complejos y esta marcada inseguridad que a diario se manifiesta en esas formas tan desagradables?

No es mi culpa que yo me vea como me veo, o que tenga la cara que tengo. No me gusta rasurarme porque tengo la piel muy delicada y se me irrita cabronamente la cara cuando me afeito. No puedo, aunque quiera, rasurarme a diario porque se me enrojece muchísimo la piel. A lo máximo y ya haciendo un gran esfuerzo puedo rasurarme cada tercer día pero lo mejor para mantener mi cara en su lugar y para evitar que se caiga a pedazos, es rasurarme  tres veces a la semana pero lo mejor sería incluso dos veces por semana. Tampoco es que tenga una gran barba pero sí me sale y algunos piensan que me da un aspecto desaseado, a mí me parece que no es así y cada que puedo me la dejo cuatro, cinco días y me gusta.

Me gusta usar playeras de grupos de rock o con dibujos escandalosos o con chistes (que no “chistositas”). Siempre me ha gustado. Nunca he usado pantalones khakis o como sea que se escriba. Nunca he usado camisas Dockers y nunca me he fajado la camisa. Me caga. Sin embargo y por razones de trabajo no tengo ningún problema con el traje, sin bien no es lo máximo para mí, puedo usarlo sin sentirme acomplejado ni ofendido porque un pendejito pseudo hippie (se dicen hipsters, háganme el favor, son una bola de pendejos borregos, es lo que son) en la calle crea que soy un oficinista indolente y él se crea mucho porque trabaja de copy en una agencia de publicidad (¿quién es más esclavo de las corporaciones y de los intereses? ¿eh? Cretino) y vaya a trabajar con tenis. Me vale madres, en los últimos años he trabajado de tenis y nunca me he sentido ni mejor ni peor que nadie por tener una corbata colgando o unos Converse. En fin, que hay gente muy pendeja.*

Otra cosa a considerar es que no uso peine. Y no lo uso porque llevo el cabello muy corto y es suficiente acomodarlo con las manos y tal vez usar un poco de gel o crema para peinar o cera o lo que sea que uno tenga a la mano. Pero pasa que a veces no puedo ir a la peluquería y entonces me crece y se desacomoda un poco. Yo digo que está bien pero para los estándares internacionales parece que voy despeinado pero no, carajo, no voy despeinado ni me hago el despeinado, entiendan. Así es como debe ir el pelo, si ya está un poco largo pues nada, cuando me lo corte de nuevo se acomoda solo. Por qué la gente parece a uno juzgarlo por como lleva el pelo, si no es mal visto ya (creo) que un hombre lleve el pelo largo por qué ven con desconfianza a un güey que no lleva un corte estrafalario sino que sólamente está “despeinado”.

La verdad no sé qué tanto en el México actual se discrimine a un punk con cresta pero mi teoría es que no se aceptan los términos medios. O sea, o se lleva completamente elaborado el peinado (punk, emo, metalero, el que sea) o cuidadosamente despeinado tipochicocoolcondechi, o nomás no está bien. Un tipo que va genuinamente despeinado es objeto de muchas sospechas.

Como los últimos dos años no tuve que usar traje, me acostumbre a trabajar con manga corta y jeans. Los fines de semana, sin embargo, me doy algunas licencias y no uso camisas con cuello sino playeras de algodón de cuello redondo con alguna de las características que ya mencioné. Y entonces junte usted los elementos. Si aparento 5, 6 años menos de los que tengo, si voy sin rasurarme, con una playera desfajada, con tenis y “despeinado” pues soy el blanco perfecto para ser maltratado y discriminado porque han de pensar que no tengo dinero para pagar por los productos y servicios que se ofrecen en el establecimiento en cuestión, o si es una oficina de gobierno creen que soy un potencial delincuente que va a poner en riesgo la seguridad nacional por querer enviar un paquete que necesita el sello de la aduana, o si es un particular no me toma en serio. Como ocurrió cuando renté la casa en la que vivía.

Estábamos la agente de bienes raíces y yo esperando a una segunda corredora, la que traía la llave de la casa. Esperamos más de media hora hasta que por fin apareció. Yo ya estaba bastante encabronado y ella, tan campante, se baja del taxi con toda calma y le dice a su colega: Por qué me estabas presionando tanto, si todavía ni llega el señor, a ver, dónde está. Y le dice la otra: Aquí está, es éste que está aquí parado. Y se justifica: Ay, perdón, discúlpame, es que estás muy joven y no creí que tú fueras a rentar la casa. Pfff.

No entiendo estas actitudes. No soporto esta violencia cotidiana que es la discriminación. Entiendo que el problema tiene aspectos mucho más graves que los que yo he padecido. Pero es cierto que esta violencia sufrida por otros (mujeres, discapacitados, indígenas) empezó así, en estas aparentemente insignificantes actitudes que a diario nos prodigamos. Si no cambiamos esto, va a ser muy difícil que los valores democráticos echen raíces profundas entre nosotros. La igualdad, la libertad, la justicia tienen su sustento en una sociedad en la que se respeta a todos, independientemente de su edad, raza, religión, lengua, sexo, posición socioeconómica, preferencia sexual.

*En este párrafo no discrimino a nadie. Doy mi honesta opinión acerca un grupo de estúpidos que me parecen detestables.

…(2)

19 julio 2009

Últimamente he estado bajo cierto estrés. Están ocurriendo cambios. Cambios drásticos. El primero y más señalado es que después de 21 meses dejo de vivir en este lugar y regreso a la Ciudad de México. Durante casi dos años me debatí entre un país y otro, entre una frontera y otra. Entre un lado del puente y otro. 

Cuando trato de pensar en estos casi dos años muchas veces caigo en lugares comunes y obviedades. Me han preguntado y he contestado pero no siento que nada de lo que digo pueda en realidad explicar qué tantas cosas me ocurrieron acá y cómo me cambiaron. Tal vez no ha transcurrido suficiente tiempo para poder evaluar todo lo que me pasó. Tal vez es necesaria la distancia que sólo el tiempo puede dar. ¿Cuánto tiempo será necesario? 

Aprendí mucho, me siento muy bien. Conocí mucha gente interesante. Conocí los temas de primera mano. Fue una gran experiencia. No me arrepiento.

Puta. Parezco Miss Universo. Nomás me falta desear la paz mundial y el alivio del hambre en África.

Creo que era importante para mí venir aquí y estoy contento con cómo salieron las cosas. Es un buen momento para mí y estoy contento por regresar al DF.

O futbolista diciendo las mismas idioteces que siempre dicen los futbolistas cuando los entrevistan.

Lo peor que he dicho fue que tenía “sentimientos encontrados”. No mames. Qué cretino.

En fin. Qué este cambio de circunstancia me tiene algo estresado. Tuve que organizar mi mudanza (¡gracias, mamá!), pagar muchas cosas, cancelar servicios, arreglar asuntos en el trabajo y tuve un desagrabilísimo incidente con mi casera que todavía está por resolverse. 

Obviamente mi entrenamiento del Medio Maratón que anuncié en esta entrada quedó totalmente desarticulado y no lo he podido seguir ni a la mitad. Tuve que desarmar la caminadora para mandarla a México y ahora peligra gravemente mi participación en esa competencia. Eso también me tiene algo estresado, no sólo no seguir el plan sino no correr de plano por estar ocupado en mi salida.

Espero que a partir de la próxima semana pueda retomar el entrenamiento donde lo dejé, concentrarme en la resistencia, no hacer velocidad y aumentar el kilometraje un 12 por ciento cada semana para poder llegar con buena capacidad a la línea de salida. No intentaré correr rápido porque además están la altura de la Ciudad de México y la contaminación, que las últimas veces que he corrido allá me han pasado factura.

La otra opción es hacer varios walkbreaks, llevármela muy tranquilo, tomar geles y calcularle unas dos horas de carrera. Creo que eso será lo mejor.

Supongo que es normal esta tensión que ahora experimento y que conforme pase el tiempo, se revelen los nuevos escenarios y los días se vuelvan una agradable rutina, podré sentirme más relajado.

En fin, lo que me genera el estrés es, creo, esta indefinición que padezco. Este poco articulado esfuerzo que resultó este post y el anterior para tratar de decir algo que quiero gritar pero que no sé cómo ni a quién ni por qué ni para qué. Eso es lo que me estresa. 

Confío en que en la ciudad encontraré todas esas respuestas que ando buscando. Que la distancia sea, pues, el camino y el destino.

7 julio 2009

Desde la última vez que publiqué hasta ahora han ocurrido algunos cambios. Buenos cambios, espero. Algo había hablado de ellos en este post pero el post fue tan críptico que no se entendió. Es más, es taaan críptico que hasta tiene contraseña (doh).

En fin, que hablaba de varias cosas y de repente pasan muchas cosas y uno está en medio de todo y todo parece pasar tan rápido y luego uno se confunde y está contento pero no sabe bien porqué está contento y luego uno se acuerda de porqué hizo lo que hizo y todo parece tomar sentido porque empiezas a querer racionalizarlo todo y a buscarle explicaciones a todo y luego pienso en porqué dije lo que dije cuando lo dije y uno piensa en dónde estaba hace tres años cuando fueron las otras elecciones federales y tres años después ahí está uno en la casilla y pone sus boletas en la urna mientras el funcionario le pone a uno tinta indeleble en el pulgar y la confusión es cada vez mayor y después uno ve los resultados y piensa en los problemas de México y en sus propios problemas y de repente uno lo ve todo muy claro y un segundo después todo es una gran confusión, no hay orden ni concierto, un pensamiento se superpone al otro y un debate sobre el voto nulo puede acabar en una discusión acerca del sentido de la vida y de las preguntas fundamentales: ¿quiénes somos y por qué estamos aquí? pero luego piensas, no te claves, relájate, todo va a salir bien y lo mejor es tomarlo todo con calma y entonces uno piensa en el presentismo y en hacer un plan y me acuerdo de esa frase de Amores Perros: ¿quieres hacer reír a Dios? Cuéntale tus planes. Y entonces tengo una visión en la que Dios y yo estamos tomando de la misma taza de café y él se está riendo pero no sé si se ríe de mí o se está riendo conmigo pero a mí no me importa porque yo también me estoy riendo y entonces le digo a Dios que me diga de qué se está riendo pero él me toca la cabeza y me señala un punto en el horizonte y yo no entiendo lo que me dice pero en esa forma misteriosa que tiene Dios de decir las cosas comprendo lo que me quiere decir aunque la verdad es que no entiendo nada.

Pero ¿sabes qué? Yo sé que todo va a estar bien. Lo supe un día que fui a tu casa y vi que en la puerta del refrigerador tenías pegado un papel con unos versos y cuando te pregunté qué era eso, tú sólo me sonreíste.

Esta entrada habla de nada, mejor sáltesela

1 julio 2009

Las entradas más aburridas de los blogs son esas en las que el que escribe se lamenta de no tener nada qué decir. Son simplonas, bobas y a nadie interesan. Si acaso al que escribe porque entonces lo enfrenta con la dura realidad. Se supone que tiene su blog para decir lo que piensa, ergo, si no tiene nada qué decir, no piensa. Ahí está. El medio más importante, libre, democrático y de mayor alcance del mundo para que uno pueda decir lo que quiera y luego no dice nada.

Hay blogs importantísimos, como el de Generación Y. Ha ganado premios, reconocimiento y prestigio alrededor del mundo. Es una voz que se alza en contra de un régimen opresor y dictatorial, denunciando, teclazo a teclazo, los abusos que padece una sociedad que anhela la  libertad. Yoani, la blogger, no puede ni siquiera colgar sus propios posts porque el gobierno no se lo permite, pero nada de eso la desanima. Cada entrega es una reflexión acerca del carácter del gobierno de su país y de porqué las cosas tienen que cambiar. Es una mujer valiente, Yoani Sánchez. Una de las personas más influyentes del siglo que comienza. Su blog tiene más de 2 mil comentarios en cada entrada y es traducido a más de 15 idiomas.   

También están los blogs de los iraníes que se han manifestado contra las irregularidades del proceso electoral de principios de mes en aquel país. A través de ellos hemos conocido la represión que han sufrido quienes han denunciado un presunto fraude que daría al actual presidente iraní, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, la reelección. Incluso los blogs de los activistas iraníes nos dieron una terrible y dramática imagen, la de una joven herida en una manifestación a favor del candidato Mir Hossein Musaví. En el video se ve a Neda Agha-Soltan, de 26 años, tendida y desangrándose mientras su padre y otras personas intentan auxiliarla. Se ha sabido que las autoridades persas acordaron entregar el cuerpo de Neda a su familia con la condición de que se condujera un funeral discreto. En la lápida de la tumba de Neda únicamente fue inscrito un número, no su nombre, por el temor de las autoridades iraníes a que el sepulcro se convirtiera en lugar de peregrinación y culto a la joven, quien ha sido mundialmente identificada como el símbolo de la resistencia iraní contra la actitud autoritaria y represiva del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y del Consejo de Guardianes, quienes parecen obstinados en darle la victoria a Ahmadineyad.

Tal vez sea cierto que el contenido de los blogs iraníes sea más para consumo internacional y que ellos poco consideren que la resistencia se esté organizando por Internet, pero es cierto que el mundo está más atento a lo que ocurre ahí gracias a la valiente denuncia que los iraníes han hecho en los blogs, y en su momento la presión de la sociedad internacional puede jugar un papel importante en Teherán. Las cifras oficiales apuntan 20 personas muertas y un gran número de heridos y detenidos ilegalmente. Hoy mismo el vocero del Consejo de Guardianes anunció el fin del recuento parcial de votos que confirma la victoria de Ahmadineyad, los basiyís siguen en la calle. Veremos qué dicen los blogs en los próximos días.

En México no nos hemos quedado atrás. El movimiento del voto nulo ha cobrado fuerza en gran medida al papel que han jugado los blogs, las redes sociales y Twitter en la difusión de ideas acerca de esta forma de expresión política. Como se ha dicho, las personas que han utilizado estas herramientas son adultos jóvenes, entre 20 y 35 años, que no están conformes con el sistema como está pues éste no promueve la rendición de cuentas ni la verdadera representación de los intereses de los ciudadanos sino de grupos, los bien llamados poderes fácticos. Lo más interesante es la forma en que el tema del voto nulo se apoderó de la elección y que esta discusión la generaron, en buena medida y sin exagerar, los jóvenes y las herramientas de Internet. Con esto, se aplastó una idea generalmente aceptada acerca de la indolencia y apatía de los jóvenes en la política. Están inconformes con la política como está, con los partidos como están, con el abuso, el dispendio y la monopolización de la representación, no con la política como forma de discutir, de solucionar los problemas, de construir la sociedad.

Lo mejor de todo fue la respuesta de los partidos y de los grupos con interés en mantener el status quo. Ya tenemos dos cosas en que sí se pusieron de acuerdo todos los actores políticos: la Ley Televisa y la condena al voto nulo. Si reaccionaron así es que algo bueno para los ciudadanos debe haber en la promoción del voto nulo/en blanco/por Esperanza Marchita. Como bien dijo Lorenzo Meyer: votar por los partidos, eso sí sería votar por la nulidad.  

Pero bueno, este blog hoy no tuvo nada que decir. Nos vemos en el otro post.

El Rey ha muerto. ¡Viva el Rey!

25 junio 2009

Hace poco (unos cuatro meses) circuló en los blogs, en los correos cadena y en toda la red un video de un sujeto que anunciaba el colapso del dólar estadounidense y el ascenso de una nueva moneda que circularía en toda América del Norte: el “amero”. Según el tipo, la crisis mundial había golpeado de tal manera la economía gringa que el gobierno de Estados Unidos había tenido que tomar esa decisión y junto con los presidentes de los países vecinos había acordado la puesta en circulación de la nueva moneda. El tipo decía que pronto los dólares no valdrían ni el papel en el que estaban impresos y que lo mejor era comprar oro.

Cuando escuché que Michael Jackson había muerto, la noticia se me hizo tan ridícula como la del amero. Era imposible. ¿Cómo se iba a morir Michael Jackson si recién acababa de anunciar una serie de conciertos en Londres?, ¿cómo iba a morir Michael Jackson el mismo día que murió Farrah Fawcett?. De ella sabíamos que estaba enferma desde hace algún tiempo, tenía cáncer. De MJ en cambio no se sabía que tuviera problemas de salud. Sabíamos desde hace años lo del vitíligo, la enfermedad que le provocó que su piel perdiera la pigmentación, pero no se sabía que estuviera mal de otra cosa. Nunca se había mencionado en algún blog, programa o periódico nada acerca de su estado de salud. Cómo iba estar muerto entonces, así de la nada, era absurdo.

Me pasaron un enlace a un blog de Los Angeles Times, comencé a leer. La información confirmaba que MJ había muerto, decía que paramédicos habían intentado auxiliarlo pero que no habían podido mantenerlo con vida. Que ya había llegado muerto al hospital. Se trata de un medio serio, sin duda. No era el video del loquito ese delirante que fantaseaba con la extinción de dólar. Y se afirmaba con toda claridad que MJ había muerto. Y no se citaba a una agencia de noticias o a otro medio. El periódico estaba diciendo con toda la barba que Jackson estaba muerto.

No hace mucho había hablado en este mismo blog acerca de MJ en mi reseña de Mister Lonely, la gran película de Harmony Korine. Me resistía a creer lo que leía. Busqué confirmar la información. El País la traía, CNN la traía, Reforma la traía, TMZ.com la traía, perezhilton.com la traía. Ya era un hecho consumado: Michael Jackson estaba muerto.

Nunca he sido gran fan de MJ, la verdad. Lo respeto como artista aunque hubo un tiempo en que su música me causaba escozor, cuando tenía que reafirmarme en el rock y cualquier debilidad por el pop no me era permitida. Después entendí que la gran música es grande sea como sea, la haga quien la haga y se le ponga la etiqueta que se le ponga. En fin, cuando uno es joven, tiende al radicalismo. Todo se hizo más claro cuando entendí, como por 1993, que las canciones de Nirvana también eran pop y que la verdadera distinción estaba, tal vez, entre la música culta y la música popular. Pero no es el propósito de este post teorizar sobre eso.

Michael Jackson es uno de los más grandes personajes de la música popular mundial. Tiene un lugar junto a todas las otras grandes estrellas, como The Beatles. Fue doblemente inducido al Salón de la Fama del Rock and Roll, la primera vez en el 2001, como solista, y cuatro años después como parte de los Jackson 5. Tiene dos estrellas en el Paseo de la Fama de Hollywood; es el artista que más discos ha vendido en la historia de la música; grabó, junto con Quincy Jones, el disco más vendido de toda la historia, Thriller; ganó infinidad de premios e hizo millones y millones de dólares.

Los escándalos de su vida privada son un tema muy difícil y complicado. Las demandas de 1993 se arreglaron con un pago a la familia (de entre 10 y 20 millones de dólares) y las del 2005 encontraron a Jackson no culpable de todos los 10 cargos. Además de eso, están todas las otras extravagancias de su vida que en el fondo hablan de una persona terriblemente perturbada. Desde la vez que cargó a su bebé por encima del balcón de un cuarto piso hasta los cambios físicos. Sus matrimonios, la forma en que concibió a sus hijos, sus problemas económicos. Escándalo tras escándalo. Y en lo musical, su carrera ya tenía años en constante declive, sus últimos discos no estuvieron ni cerca del Off the Wall o del Bad, ya no digamos del Thriller. Si acaso el Dangerous se acercó un poquito.  

La muerte encontró a Jackson en un momento en el que la gran interrogante era si su serie de conciertos, anunciados como los últimos de su carrera, lo devolvería a la cima del mundo del entretenimiento. Si su actuación sería más grande que sus escándalos, si su legado musical brillaría más intensamente que su torcida vida privada, si sería recordado como el artista o como el desviado. El negocio del espectáculo es una puta, y tal vez MJ lo supo demasiado tarde… o demasiado temprano.

Uno más sobre el running

22 junio 2009

Antes de que mis (dos) lectores abandonen para siempre su blog consentido luego de los dos últimos posts, que por lo demás resultaron aburridísimos y ñoños, me permito compartir una reflexión más acerca de la carrera y que finalmente fue la que inspiró esta breve serie.

Y se trata de una cualidad del running que tiene una importancia fundamental en otros aspectos de la vida. La carrera te ayuda a enfocarte. Te pone una meta concreta, una serie de pasos para llegar a ella y una fecha en la que todo se habrá consumado. No hay pierde, pues. Ahí está el objetivo, uno tiene que concentrarse en alcanzarlo y al final se podrá medir objetivamente si es que uno ha llegado a la meta.

La forma en que este aspecto de la carrera se transmina a otros de la vida es muy importante. No sé en qué consista exactamente pero siempre que estoy entrenando, las otras partes de mi vida también se alinean. No sé si de manera inconsciente me vuelo más ordenado y entonces hago todo lo que me propongo pero así pasa. Al principio podría resultar engañoso pues el entrenamiento viene a ocupar grandes porciones de tiempo en la agenda pero la verdad es que no; uno se enfoca también en todas las otras cosas que está haciendo y todo parece correr en la misma dirección.

Y justo es lo que necesito ahora: foco.


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